11/02/2006

Fruta caída

a la madrugada
con la boca morada
nos vamos a la cama
como frutas caídas

la copa de vino
es una luz roja
un guardián entre los sueños

el letargo llega
y me quiebro
como un predicado astillado
la cabeza suelta el sujeto tácito

en el sueño la piel
es un libro
un lomo que cabalga
un caballito de mar
una promesa

me adelgazo
entre las páginas
y me ahogo
en los brazos de las hojas

mecido por la brisa
el cuerpo es una marea
madera en la orilla
un cajón atado con cuerdas
una ventana bajo el agua

amanezco
aún ebria

1 Comments:

Anonymous Ch. R. said...

Bellísimo, amor. Suave, dormido muellemente, la copa como un ángel de la guarda.

5:16 p. m.  

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